| ILUMINACIONES Pinturas al temple y oro de Rosa Mascarell dedicadas a Ibn 'Arabi ILLUMINATIONS
Rosa Mascarell's egg tempera paintings and gold, dedicate to Ibn 'Arabi |
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Estas pinturas son fruto de lecturas de y sobre IBN 'ARABI. Lecturas que me han llevado a acercarme al pensamiento, el arte y la estética islámicos y que me fueron sugeridas por María Zambrano, admiradora de la obra de este filósofo de Al' Andalus. Uno de los principales libros de Ibn Al'Arabi se traduce al español como "Iluminaciones de la Meca". En este caso, iluminación tiene el sentido de abrir el corazón a la sabiduría, a la luz; de hecho, la traducción al inglés es "The Meccan Openings". Para conocer más sobre este pensador y místico sufí nacido en Murcia en el año 1165: Enlace a The Muhyiddin Ibn 'Arabi Society The
writings of Ibn 'Arabi are a special kind of mirror, in which we can
come to see ourselves in depth. In them, things appear as they are,
both speaking - every creature a tongue in praise of God – and
silent. I am so glad that Rosa Mascarell has spent time in giving
herself to the reading of Ibn 'Arabi, and reflecting on it, and has
arrived at these beautiful images that point to what she has found. En el catálogo que se ha publicado con ocasión de ésta exposición, se incluye la colaboración de Pablo Beneito, arabista y experto en la obra de Ibn 'Arabi. (Entrevista a Pablo Beneito) Si están interesados en recibir el catálogo, pueden ponerse en contacto con la Fundación María Zambrano: fmzambra@terra.es |
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| Unas palabras sobre "Iluminaciones"
Realmente ha sido difícil para mi, entre dos amores, la pintura y la filosofía, separar lo que era una y la otra y me he dejado llevar, no lo he intentado. No he sido purista, ni lo soy, eso del “caos creativo” lo he trasladado del taller a mi cabeza (¿o debería decir al corazón en sentido sufí y zambraniano?). He
intentado dejar mi imaginación como terreno libre para que
tanto las palabras de María como las de Ibn ‘Arabi me
permitieran proyectar imágenes y superar mi inseguridad. Pero
además de proyectar imágenes (en el doble sentido de
hacer el proyecto previo a la realización y sacarlas de
mí
a la realidad) me he enriquecido acercándome al pensamiento y
al arte islámico. Debo decir que me han sorprendido muchas
cosas, en principio creo que estamos condicionados a pensar que el
arte islámico clásico es ornamental, y para nosotros
ornamental es como decir que sobra. Pero en este arte la obra forma
un todo armónico con el mundo: el estucado está en una
sala, esta en un edificio, éste en una ciudad, esta en un
reino y este en el mundo. Y al revés: en cada arabesco del
estuco de una pared, está el mundo. En cada detalle se busca
la armonía y la perfección, pero a su vez dicho detalle
es parte y metáfora del mundo. Me ha resultado fascinante acercarme a la geometría aplicada a los arabescos y descubrir la complejidad y la sabiduría que encierran. He intentado manifestar dicha admiración por las matemáticas en alguna de mis pinturas, recordando por ejemplo la proporción y la simbología del punto central del que todo comienza y la de los primeros siete círculos desde los que comienza toda geometría árabe, metáfora de la creación divina. La creación, igual como los enlazados arabescos, es infinita, empieza en un punto y se va repitiendo infinitamente el mismo patrón pero siempre otro y con el mismo comienzo podemos crear infinitos patrones. Aquí alguien ha visto la influencia de Plotino y su concepción de la creación continua sobre la filosofía islámica. Ahondando
en la creación nos encontramos con el amor: el creador crea
por amor y sin criatura no hay creador. Uno y otro se reflejan como
en un espejo, así pasamos al elemento central en el arte
islámico y subrayado por el sufismo: la luz. Si creador y
criatura se ven es porque hay luz, la luz que irradia el creador.
Precisamente el mundo imaginal, el mundo intermedio, es el mundo que
comparten ambos, es la parte divina del hombre y es un mundo de luz,
porque es en la imaginación dónde se puede producir la
iluminación, el conocimiento integral que nos transforma. Aquí he jugado con el oro como
metáfora de la luz y
espejo que la refleja. Especialmente en estas
pinturas
dedicadas a Ibn Arabi, estoy utilizando veladuras más que en
mis anteriores trabajos. En muchas de ellas la base es oro
bruñido
y la pintura la voy aplicando por capas trasparentes de forma que el
espectador observa en sentido inverso: desde la capa superficial
hacia el interior que es luz. En las pinturas en las que el oro
está
en la superficie (por ejemplo en "Conexión") es
porque quiero resaltar la figura en primer plano. Pero el color
también sale a la superficie a través de las diferentes
capas. Las veladuras son una forma de metáfora del
conocimiento, cuando el conocimiento procede por desvelamiento de la
verdad, siendo la verdad la luz. Silencio No
he
pretendido más que intentar acercarles a algunos de los
fragmentos que componen el rompecabezas en el que ahora mismo me
encuentro. Empecé a indagar en Ibn ‘Arabi por pura
casualidad y no he hecho más que comenzar, por que una cosa me
lleva a otra, todo está en conexión y me parece que no
he hecho más que tener una iluminación y que ahora hay
que ahondar más en ella, razonar también, hablar de
ella, dialogar.
Hay
muchas formas de hablar y de momento no considero el silencio como
una de ellas, porque se puede callar voluntariamente cuando se ha
dicho todo y bien, como le pasó al gran Oteiza (escultor y
más). Pero como obviamente no es el caso tendré que
seguir hablando. Para mi el silencio en vida debe ser una pausa, un
intervalo para oír, aclarar la voz y el pensamiento y que se
escuchen mejor las palabras propias y las que consideremos tan
valiosas como para que se repitan una y otra vez. Rosa
Mascarell, abril 2008
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Fragmentos de
"Iluminaciones"
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